La Couvertoirade

Unos hombres al servicio de la naturaleza

Los Causses y los Cévennes presentan una diversidad de paisajes grandiosos, fruto de un largo trabajo entre el hombre y la naturaleza. Los habitantes de los Causses y de los Cévennes han sabido integrarse armoniosamente en este entorno natural y salvaje, compuesto por relieves, rocas, agua y vegetación, y dar forma a paisajes milenarios.

Se distinguen cuatro grandes conjuntos:

• Los valles de los Cévennes, caracterizados por sus bancales, la arquitectura del esquisto, la vegetación que recuerda la edad de oro del castañar y el patrimonio edificado de la sericicultura (cría del gusano de seda).

• Los montes Aigoual y Lozère, espacios de praderas y rebaños trashumantes, de macizos forestales plantados a finales del siglo XIX y marcados por la arquitectura del granito.

• Los Causses, mesetas kársticas formadas por siglos de agropastoralismo donde el pequeño patrimonio arquitectónico convive con grandes conjuntos.

• Los valles y gargantas, organizados con bancales donde se exhibe una arquitectura de roca caliza, al igual que en los Causses.

Paisaje del Causse

Paisajes formados por la historia

Las primeras huellas de ocupación humana en la región se remontan a la Prehistoria. A finales de la Edad Media, la expansión de la economía agropastoral en los Causses produce una transformación importante de los paisajes. Bajo la batuta de la Orden de los Caballeros Templarios y Hospitalarios, las mesetas de los Causses han sido siempre puestas en valor.

El queso de Roquefort, así como el trabajo del cuero en Millau, son producciones ancestrales de las que todavía hoy la región mantiene su reputación. Un segundo gran periodo de alteración del paisaje empieza en la época moderna en los Cévennes y se prolonga hasta la primera mitad del siglo XIX. Se debe a la cría de gusanos de seda y se traduce en la ordenación de los valles más aislados y en la construcción de edificios especializados. A partir de los años 1970, tras un siglo de declive, los Causses y Cévennes emprenden un renacimiento rural que va a garantizar la protección de los paisajes, excepcionalmente bien conservados para las generaciones futuras.

Un pastor y su rebaño

La agricultura y la ganadería, fuentes de vida

Los Causses y Cévennes se caracterizan por su economía agropastoral que ha perdurado hasta hoy.

Se mantiene todavía a pesar de haber prácticamente desaparecido en el resto de la Europa meridional con la modernización de la agricultura.

Las drailles (caminos de trashumancia) siguen marcando estas tierras de trashumancia y surgen como enlaces entre los Causses y los Cévennes.

Bajo el impulso del conjunto de los actores del territorio, los Causses y los Cévennes viven y han vuelto a vivir. El agropastoralismo garantiza el mantenimiento de las praderas, se han vuelto a cultivar los bancales, el patrimonio edificado ha sido restaurado y lo ocupan ahora nuevas generaciones de residentes.

Paisaje del Larzac

Un patrimonio respetado y preservado

El turismo viene a sumarse a las actividades agrícolas y rurales, en particular el turismo activo, con el descubrimiento de un patrimonio natural y cultural excepcional. Varios organismos trabajan para su protección y puesta en valor. El patrimonio arquitectónico, sea monumental o sea modesto, es el objeto de todas las atenciones. Numerosas parcelas siguen intactas y el amojonamiento que hicieron en su tiempo los Templarios y los Hospitalarios siguen marcando los límites de las antiguas propiedades: se siguen explotando las antiguas lavognes (abrevaderos), los apriscos abovedados, y las bodegas; se siguen cultivando los bancales y se siguen manteniendo los caminos.

La restauración del patrimonio ha recurrido a los materiales locales (esquisto, granito, caliza o castaño) y a técnicas de construcción tradicional, buscando respetar la autenticidad. Con este patrimonio excepcional, los Causses y Cévennes se han comprometido y movilizado para la obtención del prestigioso sello “Patrimonio Mundial de la Humanidad”. Hoy, es este tesoro el que queremos compartir con vosotros.

 Documento de identidad

- 5 ciudades “puertas de entrada”: Millau, Lodève, Mende, Alès, Ganges.
- 4 comarcas: Aveyron, Gard , Hérault, Lozère.
- 2 regiones: Midi-Pyrénées, Languedoc-Roussillon.
- 134 municipios que ocupan un territorio de 3.000 km2, candidato para su inscripción en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO («zona corazón de ciudad»).
- 97 municipios en zona periférica (también llamada “zona tampón”).
- 231 municipios en total y 6.000 km2 de tierras altas en el sur del Macizo Central, abiertas al Mediterráneo.

Más información