El castillo de Peyrelade

Las gargantas del Tarn

Al norte de Millau, numerosos ríos de montaña afluentes del Tarn han excavado un verdadero barranco en el macizo calcáreo. Tanto los que lo exploran, paseando por sus caminos y senderos, como los que se tiran al agua, disfrutarán de unos paisajes fabulosos y variados. Las aguas cristalinas y calmas son ideales para probar los placeres de la canoa en familia, mientras los más intrépidos disfrutarán del rafting, el barranquismo, el piragüismo, etc. en los rabiones turbulentos.

 A otros, les gustará hacer escalada en las paredes accidentadas de las gargantas o admirar desde su bici la sucesión de circos y montículos caóticos de rocas. En fin, los aficionados a las visitas patrimoniales y culturales no les irán a la zaga con los vestigios históricos de castillos, fortalezas e iglesias que siembran las gargantas. 

Hacer una parada en:
El castillo de Peyrelade
Sitio medieval literalmente agarrado a la roca y que domina todo el valle.

Tarn

Millau

Ciudad de arte e historia, capital de los deportes en plena naturaleza

En el corazón del Parque Natural de los Grandes Causses, es una ciudad con un rico pasado histórico. Para descubrirlo, podréis seguir el itinerario histórico y visitar: la torre, el Puente Viejo, la iglesia Notre-Dame de l’Espinasse, el lavadero, el mercado con su cubierta metálica, los palacetes... Todos son testigos de la evolución de la ciudad a lo largo de los siglos.
La influencia del agua del río Tarn ha marcado la ciudad a lo largo de los siglos y ha dado nacimiento a dos actividades mayores: la alfarería y la peletería. El sitio de Graufesenque era uno de los centros alfareros más importantes del mundo romano. El trabajo de las pieles de calidad permitió que se multiplicaran fábricas de guantes en Millau, alzando la ciudad al rango de capital del guante y del cuero.
La ciudad también es famosa por su vocación deportiva. Gracias a su ubicación, su entorno natural, su relieve y su clima suave, se ha convertido en un paraíso para los aficionados al senderismo, la canoa, el rafting, el parapente, y el ala delta, por citar algunos.

En fin, es imposible evocar Millau sin hablar de su viaducto. Encontraréis varios miradores desde la ciudad y en los alrededores, tales como el área de descanso de Brocuéjouls, punto de vista obligatorio para entender la amplitud de esta proeza de arquitectura moderna.

Visitar el viaducto

Brousse-le-Château

Valles y Raspes del Tarn: naturaleza protegida

Un lugar más íntimo os espera en las inmediaciones de Rome-de-Tarn. Lejos del bullicio de las Gargantas, la fauna y flora dominan allí. Los pueblecitos “colgados”, que ofrecen algunas vistas pasmosas, embellecen los paisajes salvajes, salpicados de dólmenes y menhires.

Hacer paradas en:

Brousse-le-Château, está clasificado entre los “Pueblos más Bonitos de Francia”

Dominado por su castillo, el pueblo con puente gótico bien se merece esta distinción, tanto por la belleza de su entorno como por sus casas de piedras planas y sus callejuelas empedradas.

El mirador de la Roca St Jean.
En Ayssènes, tendréis una vista excepcional sobre el desfiladero de las Raspes.

Rougier de Camarès

A proximidad: El Rougier de Camarès

Al sur del río Tarn, encontraremos un paisaje atípico, con colores inesperados: el Rougier de Camarès. Como su nombre indica, la tierra tiene un color rojizo inconfundible que da al paisaje unos aires de desierto. Es allí donde se han encontrado numerosas estatuas-menhires que están ahora conservadas en el Museo Fenaille. También se pueden ver in situ, en el Museo de Estatuas-Menhires del Abad Bec Damien en Saint-Crépin.

Visitar el castillo de Montaigut que domina el Rougier y ofrece una hermosa vista.

Circuit pêche à la rivière du Tarn

Truite, parcours limité. Les trésors d’une rivière calcaire : c’est la plus grosse rivière du sud Aveyron.

En savoir plus